
Durante el tratamiento oncológico, el cuerpo atraviesa numerosos cambios. Entre ellos, la piel y el cabello suelen verse especialmente afectados: mayor sequedad, sensibilidad, irritación o fragilidad capilar son síntomas frecuentes que pueden generar malestar físico y emocional.
En IOB creemos que el cuidado integral del paciente también incluye estos aspectos. Por eso, colaboramos con Valquer Laboratorios para compartir información práctica sobre cómo cuidar la piel y el cabello durante esta etapa.
Cuidado diario de la piel
La piel tiende a deshidratarse y volverse más reactiva durante el tratamiento. Por ello, es recomendable utilizar productos:
• Sin sulfatos ni perfumes, con baja carga irritativa.
• Con activos como ácido hialurónico y niacinamida.
• Que refuercen la función barrera de la piel.
Ingredientes como la centella asiática o el aceite de jojoba pueden ayudar a reducir rojeces, aliviar la tirantez y mejorar el equilibrio general de la piel.
Cuero cabelludo sensible
El cuero cabelludo también puede volverse más sensible. Optar por champús suaves, sin sulfatos ni ingredientes agresivos, ayuda a reducir el picor, la irritación y la sequedad, respetando la barrera natural de la piel.
Algunos ingredientes habituales en este tipo de fórmulas son el pantenol (calma e hidrata), la vitamina E (acción antioxidante) y la fitokeratina (refuerza la fibra capilar).
El cabello puede volverse más frágil durante el tratamiento. Los acondicionadores ultrahidratantes facilitan el desenredado sin tirones y aportan nutrición sin necesidad de aclarado.
Por qué cuidar piel y cabello de forma conjunta
Atender estos dos aspectos en paralelo permite:
• Reducir la irritación.
• Mejorar el confort diario.
• Mantener la piel más resistente.
Porque el cuidado también forma parte del proceso.
Si tienes dudas sobre qué productos son los más adecuados para tu caso, consulta siempre con tu equipo médico de referencia.