Unidad de Cáncer de Mama

La Unidad de cáncer de Mama del IOB Institute of Oncology atiende a pacientes con síntomas de un posible cáncer de mama que precisen un diagnóstico para confirmar o descartar la presencia de un tumor, así como a pacientes que ya han sido diagnosticadas previamente en otros centros y que acuden al IOB para recibir tratamiento. Asimismo, ofrece un servicio de segunda opinión para orientar la toma de decisiones individualizadas para cada paciente según las características genéticas y moleculares de las células tumorales.

Las pacientes tratadas en la Unidad de cáncer de mama son atendidas por un equipo multidisciplinar formado por oncólogos, cirujanos especializados en la mama, anatomopatólogos, radioterapeutas, especialistas en radiología y medicina nuclear y personal de enfermería. Los distintos especialistas realizan una toma coordinada de decisiones para cada paciente, de modo que la secuencia de los tratamientos se planifica de manera individualizada buscando el máximo beneficio en cada caso.

Asimismo, este equipo multidisciplinar facilita que las pacientes puedan realizar todas las pruebas y recibir todos los tratamientos que necesiten de manera coordinada en un mismo lugar y en el mínimo tiempo posible, sin necesidad de desplazarse y de gestionar por separado las visitas a distintos especialistas.

Dirigen la Unidad de cáncer de mama el oncólogo Javier Cortés y el cirujano Martín Espinosa. La unidad cuenta, asimismo, con los oncólogos especialistas en cáncer de mama José Manuel Pérez, Jesus Soberino, Cristina Saura, Vanesa Ortega, Silvia Patricia Cortez, Celia Miralles, Luciano Cerrato y Javier Román.

Detección precoz

Cualquier “bulto” en la mama, cambio de coloración, retracción del pezón o secreción anómala merecen una consulta a un especialista para asegurarse de que no son debidos a un tumor. Aunque la mayoría de las veces estos síntomas no están relacionados con el cáncer, cualquiera de ellos debe considerarse un signo de alerta y puede permitir un diagnóstico precoz. Si un cáncer de mama se diagnostica en su etapa inicial, la probabilidad de curación es muy alta.

Es aconsejable la realización de mamografías periódicas para facilitar la detección del cáncer de mama antes de que cause síntomas. Las mamografías están recomendadas para todas las mujeres mayores de 40 años. Por debajo de los 40 años, la realización o no de mamografías debe ser evaluada por cada mujer con su ginecólogo.

Asimismo, es conveniente realizar una autoexploración mamaria una vez al mes para conocer en detalle los propios senos y detectar los cambios que puedan producirse en ellos. Este método permite detectar alrededor de 50% de los tumores de mama de manera precoz, por lo que es aconsejable realizarlo de manera regular. Sin embargo, al no tratarse de un método infalible, debe complementarse con la mamografía.

Diagnóstico rápido

Ante cualquier sospecha de cáncer de mama, el diagnóstico se inicia con pruebas de imagen que suelen incluir una mamografía (exploración por rayos X) y una ecografía (exploración por ultrasonidos). Si estas pruebas confirman la sospecha de cáncer, es preciso realizar una biopsia para establecer el diagnóstico de manera definitiva.

En algunos casos, el oncólogo puede considerar oportuno pedir pruebas adicionales de diagnóstico por imagen para comprobar si el cáncer se ha extendido a otros órganos, así como un análisis de sangre completo.La biopsia consiste en la extracción de una muestra de células para analizarlas en el laboratorio. Suele realizarse con control ecográfico para asegurar que las células se extraen de la zona apropiada. El análisis, realizado por un especialista en anatomía patológica, revela si las células son cancerosas o no. En el caso de que lo sean, el análisis permite determinar de qué tipo concreto de cáncer se trata.

El circuito de diagnóstico rápido implantado en el IOB permite reducir a 24 horas el tiempo entre la primera consulta de una paciente por una sospecha de cáncer de mama y la realización de una biopsia. El resultado de la biopsia que determina si las células son cancerosas o no requiere entre 48 y 72 horas. La identificación del tipo concreto tumor requiere entre 4 y 7 días desde el momento en que se realiza la biopsia.

Tratamiento personalizado

Dado que existen más de 50 tipos de tumores de mama distintos, precisar bien este diagnóstico es esencial de cara a decidir el mejor tratamiento para cada paciente de manera individualizada. El IOB es pionero en la introducción de análisis genéticos que permiten caracterizar con detalle cada tumor y averiguar cuál es el tratamiento más indicado en cada caso.

El tratamiento se decide de manera individualizada dependiendo del resultado de estos análisis que indican el tipo concreto de tumor que tiene una paciente y de lo avanzada que está la enfermedad en el momento del diagnóstico.

En los casos en que el cáncer se diagnostica antes de que se haya extendido a otros órganos, que son la mayoría, el tratamiento debe incluir cirugía para extirpar el tumor. En dos tercios de las pacientes la cirugía permite extirpar el tumor y preservar la mama. En el tercio restante, en que es preciso extirpar la mama, un especialista en cirugía plástica participa en la intervención de modo que se pueda reconstruir la mama en el mismo quirófano. En la reconstrucción se preserva siempre que es posible la piel de la mama original así como el complejo areola-pezón, con resultados estéticos por lo general excelentes y un mínimo impacto psicológico en las pacientes.

Dependiendo del tipo de tumor, la cirugía se complementa con quimioterapia, con hormonoterapia y/o con tratamientos farmacológicos dirigidos contra dianas moleculares específicas de las células tumorales. Para cada paciente es preciso valorar si conviene iniciar estos tratamientos antes de la cirugía o si es mejor posponerlos hasta después de la operación. Asimismo, es preciso valorar para cada paciente si conviene administrar radioterapia tras la cirugía o no.

Como norma general, los tratamientos de quimioterapia del cáncer de mama (que atacan las células que se reproducen rápido, como las cancerosas, pero también algunas células sanas) suelen durar entre tres y seis meses. Los tratamientos contra dianas moleculares (que atacan de manera específica las células de tumores concretos) suelen prolongarse un año. Y la hormonoterapia (que bloquea la acción de las hormonas femeninas sobre las células tumorales) debe mantenerse entre cinco y diez años. En los casos en que es preciso administrar radioterapia, el tratamiento suele durar entre cuatro y ocho semanas, aunque la duración puede ser muy variable ya que se individualiza según cada paciente.

Una vez terminado el tratamiento de quimioterapia, se sigue la evolución de las pacientes con una visita cada tres meses durante los dos primeros años y una visita cada seis meses en los años siguientes. Las visitas de seguimiento incluyen una exploración física de la paciente, un análisis de sangre, una mamografía anual y pruebas de imagen individualizadas según cada caso.

 …


Escriba su número de teléfono y le llamamos