
Como consecuencia del tratamiento, tu tipo de piel puede cambiar temporalmente: una piel grasa puede volverse normal, una piel normal puede volverse seca y una piel seca puede llegar a ser muy seca. Durante el tratamiento oncológico, la piel de las manos y los pies puede volverse más sensible, seca y dolorosa. Sin embargo, con pequeños gestos diarios es posible prevenir la reacción cutánea mano-pie y proteger la barrera natural de la piel.
¿Qué es la reacción cutánea mano-pie?
Es una alteración de la piel que causa sequedad severa, enrojecimiento y, a veces, hinchazón dolorosa en manos y pies.
La piel de manos y pies tiene menos grasas protectoras, por lo que se seca antes y reacciona con mayor facilidad al frío, al calor, al roce y a otros factores externos.
¿Cómo prevenirla?
- Consulta el uso de guantes congelados: el frío puede ayudar a reducir los efectos secundarios de la quimioterapia en manos y pies.
- Visita al podólogo antes de iniciar el tratamiento y realiza una revisión un mes después de finalizarlo.
- Hidrata manos y pies a diario con cremas o bálsamos emolientes. Para potenciar su efecto reparador, aplícalos en forma de cataplasma bajo guantes, calcetines o film plástico.
- Usa guantes en tareas manuales como lavar los platos o trabajar en el jardín.
- Elige calzado amplio y cómodo, preferiblemente de cuero, para reducir la fricción y la presión.
Evita:
- Duchas y baños muy calientes
- Exposición al sol
- Estar mucho tiempo de pie
- Caminar largas distancias
- Zapatos de plástico/sintéticos muy apretados o de tacón.
