Tipos de cancer

Linfoma

By 13 junio, 2017 No Comments

Definición

Los linfomas son cánceres derivados de los linfocitos, que son células del sistema inmunitario. El principal síntoma que permite detectar de forma precoz los linfomas es el aumento de tamaño de un ganglio linfático, que puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo y a cualquier edad. Si el aumento de tamaño del ganglio persiste durante más de tres semanas y no existe ninguna causa aparente, es precisa la consulta urgente a un hematólogo para comprobar si es un linfoma.

Diagnóstico

Ante la sospecha de un linfoma es preciso realizar una exploración física de las zonas ganglionares (cuello, axilas, abdomen e ingles) para comprobar si existe aumento de tamaño de uno o más ganglios así como un análisis de sangre para comprobar si existen niveles alterados de algún tipo de célula de la sangre. El diagnóstico definitivo de un linfoma requiere una biopsia del ganglio afecto.

Tipos de linfomas

Existen más de 40 tipos de linfomas y dado que el pronóstico de los pacientes y el tratamiento más adecuado varía según el tipo de linfoma, es vital establecer el diagnóstico del tipo de linfoma de manera precisa. El diagnóstico se realiza a partir de la biopsia ganglionar y se basa en la conjunción de datos de morfología, inmunohistoquímica, citogenética y biología molecular.

Los linfomas son un grupo muy heterogéneo de enfermedades. De ellos, los más importantes por el número de personas afectadas son:

  • Linfomas indolentes:
    • Linfoma folicular
    • Linfoma de células B extra ganglionar de la zona marginal del tejido linfoide asociado a mucosa (MALT)
  • Linfomas agresivos:
    • Linfoma difuso de células grandes B
    • Linfoma de Burkitt
    • Linfoma de Hodgkin

En cuanto a las exploraciones complementarias, la primera prueba a realizar es una analítica sanguínea que además del recuento de células refleje posibles alteraciones de otros órganos: riñón, hígado… así como marcadores inespecíficos de destrucción de tejidos. Es preciso siempre determinar el estado serológico para los virus hepatotropos (virus de la hepatitis B y C) y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) no sólo porque pueden ser causa del linfoma (la inmunodeficiencia es uno de los pocos factores de riesgo conocidos) sino porque dichas infecciones crónicas pueden agravarse con el tratamiento del linfoma. Además es precisa una prueba de imagen de cuerpo entero para determinar el grado de extensión de la enfermedad, valorando si existe enfermedad por encima y/o por debajo de diafragma y si existe algún órgano no linfoide afecto. En los linfomas menos agresivos la prueba de elección es una tomografía axial computarizada (TAC o scanner) donde básicamente es necesario ver si están afectos los ganglios del tórax y abdomen que no se pueden evaluar por palpación, mientras que los linfomas agresivos requieren una tomografía por emisión de positrones (PET) ya que aparte de conocer los territorios afectos aporta datos de actividad tumoral (agresividad).  Por último se comprueba si hay afectación de la médula ósea mediante una biopsia en la cadera bajo sedación. El conjunto de estos datos determinan la extensión de la enfermedad.

Factores pronósticos

Existen numerosos factores clínicos y biológicos que determinan el pronóstico del paciente e influyen en la elección de tratamiento. Entre ellos se encuentran.

  • Tipo histológico
  • Índice pronóstico internacional (IPI): este sistema tiene en cuenta cinco factores fuertemente ligados a la respuesta al tratamiento:
    • Edad del paciente
    • Estadio o extensión del linfoma
    • Estado general del paciente
    • Nivel de lactato deshidrogenasa (LDH)
    • Número de áreas extranodales infiltradas.
  • Masa voluminosa: hace referencia a una adenopatía de gran tamaño o un conglomerado de adenopatías.
  • Infiltración de la médula ósea
  • β2 microglobulina
  • Índice proliferativo Ki67

Tratamiento de los linfomas

A partir del tipo de linfoma diagnosticado y del nivel de extensión de la enfermedad, se decide el tratamiento más adecuado para cada paciente.

El tratamiento de los linfomas se basa en la quimioterapia o en la inmunoterapia y en una minoría de casos se acompaña de radioterapia. Los linfomas son en su inmensa mayoría un tipo de cáncer diseminado en el organismo por lo que la cirugía no suele ser una opción. El tipo y la intensidad de la quimio/inmunoquimioterapia son muy variables dependiendo del tipo de linfoma, la extensión de la enfermedad y demás factores de riesgo del paciente, y pueden ir desde tratamientos muy suaves en los trastornos más indolentes a otros muy intensivos en los casos de mayor agresividad. El plan de atención también debe incluir el tratamiento para síntomas y posibles efectos secundarios.

  • Vigilancia activa: en algunos casos no es necesario iniciar tratamiento de forma inmediata si el estado general del paciente es bueno y el linfoma es asintomático.
  • Quimioterapia: son fármacos que destruyen las células tumorales básicamente impidiendo su capacidad de proliferar.
  • Inmunoterapia: es un tratamiento biológico basado generalmente en el uso de anticuerpos monoclonales. Estos anticuerpos reconocen una proteína específica por lo que no destruyen aquellas células que no expresan dicha proteína.

En los casos en que el tratamiento con quimioterapia no es suficiente para contener la enfermedad y siempre que el riesgo vital del paciente lo justifica, se realiza un trasplante de médula ósea autólogo (de la propias células madre hematopoyéticas del paciente) con el objetivo de curar su enfermedad.

Seguimiento tras el tratamiento del linfoma

Una vez terminado el tratamiento, el seguimiento consiste en exploraciones físicas, análisis de sangre y pruebas de imagen cada tres meses a lo largo del primer año para verificar que el linfoma no reaparezca y, si lo hace, detectarlo precozmente. En los años siguientes se reduce la frecuencia de las pruebas de seguimiento hasta llegar a una revisión anual a partir del quinto año de remisión del linfoma. Dado que excepcionalmente algunos casos de linfoma reaparecen a muy largo plazo, estas revisiones deben mantenerse durante toda la vida.

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