Tipos de cancer

Tumores cutáneos no melanoma

By 13 junio, 2017 No Comments

Tumores cutáneos

Aunque hay múltiples tumores cutáneos malignos diferentes al melanoma, dentro de este grupo debemos destacar al carcinoma de células basales, también llamado basalioma, y al carcinoma de células escamosas o carcinoma epidermoide. Estos tumores presentan un comportamiento y tratamiento muy diferente al del melanoma cutáneo.

La incidencia de estos tumores es muy superior a la del melanoma. En un 80% de los casos son carcinomas de células basales que ocasionan destrucción local pero con bajo riesgo de afectar a los ganglios linfáticos locorregionales o producir metástasis a distancia, y en un 20% son carcinomas de células escamosas que tienen un mayor riesgo de recaída y pueden afectar con mayor frecuencia a los ganglios linfáticos locorregionales y ocasionar metástasis a distancia.

Factores de riesgo

La exposición a la radiación ultravioleta es el factor de riesgo más importante para el desarrollo de los carcinomas de células basales y de células escamosas, por lo que habitualmente suelen afectar a zonas del cuerpo que han recibido de una forma mantenida irradiación solar previa.

Otro factor de riesgo que favorece la aparición de este tipo de tumores es la inmunosupresión, de ahí por ejemplo, que en personas que han recibido un trasplante de órgano y deben de utilizar tratamiento inmunosupresor para evitar el rechazo, los carcinomas de células basales y de células escamosas son tumores relativamente frecuentes.

Finalmente, hay ciertos síndromes genéticos, poco frecuentes, que también predisponen a la aparición de carcinomas de células basales y de células escamosas, por lo que en estos pacientes también es importante valorar durante la primera visita sus antecedentes familiares.

Manifestaciones clínicas

Habitualmente la primera y única manifestación clínica de los carcinomas de células basales y de células escamosas es la presencia de una lesión cutánea, que generalmente asienta como hemos indicado previamente en zonas con importante exposición solar previa.

Hay que tener especial precaución con las lesiones cutáneas que aumentan de tamaño o cambian de aspecto, sobre todo si sangran, se ulceran o se forman nódulos sobre ellas.

Es poco frecuente que un paciente se presente con un carcinoma de células basales o de células escamosas con metástasis a distancia al momento del diagnóstico y/o con afectación de los ganglios locorregionales, aunque también pueden suceder ambas situaciones clínicas, sobre todo en los pacientes con carcinomas de células escamosas.

Diagnóstico

Es crítico realizar en primer lugar una exploración física minuciosa, tanto de la piel como de los ganglios linfáticos locorregionales, principalmente en los carcinomas de células escamosas.

En cuanto a las exploraciones complementarias, la primera prueba a realizar será una biopsia de la lesión sospechosa. Si se trata de un carcinoma de células basales, normalmente no se llevará a cabo ninguna exploración adicional más. En el caso de que se trate de un carcinoma de células escamosas se deberá valorar si los ganglios linfáticos locorregionales están afectados, y se realizará un estudio de extensión más o menos complejo para descartar la presencia de metástasis a distancia.

Después de todo el estudio, tendremos la enfermedad perfectamente estadificada para establecer el pronóstico y definir el tratamiento más adecuado.

Factores pronósticos

Los más importantes son la localización tumoral y el tamaño, así como la extensión de los márgenes quirúrgicos y si se desarrollan o no en un paciente inmunodeprimido o sobre un área que previamente ha recibido radioterapia por otro motivo.

En cuanto a la localización, los tumores localizados en la zona de la cabeza y del cuello se asocian a un mayor riesgo de recurrencia que los tumores cutáneos que aparecen en el tronco o en las extremidades. En cuanto al tamaño y a los márgenes quirúrgicos, como es lógico, a mayor tamaño tumoral y menor extensión de los márgenes quirúrgicos, los pacientes tienen un peor pronóstico y un mayor riesgo de recaída. Lo mismo sucede, cuando estos tumores cutáneos se desarrollan en pacientes inmunosuprimidos o en una zona que ha recibido radioterapia previa.

Tratamiento

  1. Tumores cutáneos localizados/ Tratamiento local

A diferencia de lo que ocurre en el tratamiento del melanoma localizado donde la cirugía es el único tratamiento local recomendado, en los carcinomas de células basales y de células escamosas hay diferentes opciones disponibles para tratamiento local de estos tumores, sobre todo para los carcinomas de células basales. Estas opciones incluyen entre otras:

  1. Criocirugía: Se basa en la congelación y descongelación de la piel que ocasiona la muerte de los tejidos.
  2. Curetaje y la electrocoagulación: Se realiza un “raspado” de la lesión cutánea (curetaje) y posteriormente se administra corriente eléctrica que provoca la muerte de los tejidos (electrocoagulación).
  3. Terapia fotodinámica: En esta técnica, se utiliza una sustancia fotosensibilizante y posteriormente se administra luz visible sobre la lesión para ocasionar la muerte de los tejidos.
  4. Imiquimod: Es una pómada que se administra durante varias semanas y puede ser altamente eficaz en un grupo restringido de pacientes.
  5. Radioterapia: Sobre todo se recomienda en aquellos tumores cutáneos donde por su localización no es posible llevar a cabo ningún otro tratamiento local.

En cuanto a la cirugía, es frecuente utilizar la cirugía de Mohs, que es una cirugía en la que se va realizando al mismo tiempo un control histológico de los márgenes de resección, lo que permite respetar al máximo el tejido sano, algo fundamental en este tipo de tumores cutáneos que se suelen localizar en áreas como la cabeza y el cuello.

En los pacientes con carcinomas de células escamosas en los que se confirme la presencia de afectación de los ganglios linfáticos locorregionales se deberá llevar a cabo una disección ganglionar de la cadena ganglionar afectada. No está bien establecida la indicación de realizar una biopsia selectiva del ganglio centinela en este grupo de pacientes.

Tratamiento complementario

La base del tratamiento complementario para los pacientes a los que se les ha extirpado un tumor cutáneo son la radioterapia y la quimioterapia. El uso de tratamiento complementario es poco frecuente en los carcinomas de células basales, estando principalmente destinado a los pacientes con carcinomas de células escamosas.

En los carcinomas de células basales solamente se recomienda el tratamiento complementario con radioterapia en aquellos pacientes en los que no se ha podido conseguir unos márgenes quirúrgicos negativos.

En los carcinomas de células escamosas hay un mayor número de situaciones en las que está indicado el tratamiento con radioterapia complementaria. Asimismo, en los pacientes con carcinomas de células escamosas que presentan afectación de los ganglios linfáticos locorregionales, se suele administrar tratamiento complementario concomitante con radioterapia y quimioterapia.

  1. Tumores cutáneos metastásicos

Aunque es una situación poco frecuente, en ocasiones hay pacientes, sobre todo, con carcinomas de células escamosas, que se presentan o desarrollan en su evolución metástasis a distancia. El tratamiento de estos pacientes se basa en la administración de quimioterapia, y aunque no hay ningún régimen claramente establecido, se suele utilizar una combinación de agentes platinos (cisplatino o carboplatino) y taxanos.

En cuanto a los carcinomas de células basales que desarrollan metástasis a distancia, es una situación excepcional y hay muy pocos casos descritos en la literatura. El tratamiento de estos pacientes ha cambiado recientemente gracias al descubrimiento de un nuevo grupo de fármacos que actúan contra la vía de Hedgehog, una vía que se encuentra frecuentemente alterada en los carcinomas de células basales y que es crítica en el desarrollo de este tipo de tumores. Entre estos compuestos el más conocido es el vismodegib.

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