Cáncer de mama metastásico o avanzado

Cáncer de mama metastásico o avanzado

En general, la intención del tratamiento en estas pacientes no es curativa, por lo que el objetivo principal del tratamiento es prolongar la supervivencia pero manteniendo una adecuada calidad de vida.

Antes de iniciar un tratamiento en una paciente con metástasis de su cáncer de mama se debe valorar:

  • Localización de la enfermedad metastásica.
  • Estado de los receptores hormonales y del receptor HER2.
  • Intervalo libre de enfermedad.
  • Sintomatología de la paciente.
  • Preferencias de la paciente.
  • Estado menopáusico.

En ocasiones, se realizará una biopsia de alguna de las metástasis con el fin de confirmar la recidiva, y volver a determinar el estado de los receptores hormonales y del receptor HER2, ya que en ocasiones, hay cambios de estos receptores entre la metástasis y el tumor inicial.

Son varias las estrategias de tratamiento sistémico disponibles en el cáncer de mama metastásico entre las que destacan la hormonoterapia, la quimioterapia y los tratamientos con anticuerpos.

La elección de cada uno de estos tratamientos y la secuencia de los mismos dependerán de los factores mencionados anteriormente.

Por otro lado, el papel de la cirugía está mucho más limitado en esta situación clínica, quedando restringida al tratamiento del tumor primario, y para pacientes con una lesión metastásica solitaria donde la cirugía podría llevar a una remisión completa.

En cuanto a la radioterapia, se utiliza fundamentalmente para tratar el dolor en pacientes con metástasis óseas, y para el tratamiento de las metástasis cerebrales.

El seguimiento en una paciente que ha sido tratada de un cáncer de mama se basa en controles clínicos periódicos que durante los dos primeros años se realizarán cada tres meses, entre el tercer y el quinto año serán cada seis meses, y a partir de los cinco años serán anuales.

En cada seguimiento se deberá realizar:

  • Interrogatorio de síntomas de la paciente.
  • Exploración física.
  • Analítica general completa.

Además, al menos una vez al año se deberá realizar una prueba de imagen mamaria que siempre deberá incluir una mamografía. Asimismo, en las pacientes que realicen tratamiento hormonal con tamoxifeno se realizará un control ginecológico con ecografía transvaginal una o dos veces al año, en las pacientes tratadas con inhibidores de la aromatasa se llevará a cabo una densitometría ósea de manera anual, y en las pacientes que reciban tratamiento con anticuerpos contra el receptor HER2 se llevará a cabo una ecografía cardiaca cada tres meses.

Si hubiera una sospecha de recidiva del cáncer de mama, se llevarían a cabo todas las exploraciones complementarias necesarias para confirmar o descartar de una manera definitiva esta sospecha.