Leucemia

Leucemia

La leucemia es un cáncer de la sangre (de los glóbulos blancos) y se designa como aguda o crónica dependiendo del tiempo de instauración, siendo abrupto en la leucemia aguda y lenta y progresivo en las crónicas.

Las células de la sangre se forman en la médula ósea y circulan por el torrente sanguíneo y el sistema linfático. Cuando estas células sanguíneas sanas cambian y crecen sin control es cuando hablamos de leucemia. Estos glóbulos blancos anormales reemplazan a las células sanguíneas sanas y dificultan que la sangre cumpla su función.

Leucemia linfática crónica ( LLC )

La leucemia linfática crónica (LLC) es una enfermedad en que la médula ósea fabrica glóbulos blancos anómalos en vez de fabricar células sanas.

Se diagnostica cuando se detectan demasiados linfocitos anormales en la sangre, lo cual también se conoce como linfocitosis o bien a través de la biopsia de un ganglio cuando los linfocitos anormales se encuentran mayormente en los ganglios linfáticos, pero no en la sangre.

La LLC es el tipo de leucemia más frecuente del adulto y la edad media en el momento del diagnóstico es de 70 años.

Síntomas y diagnóstico

En un porcentaje muy elevado de casos (80%), los pacientes no tienen síntomas y la enfermedad se diagnostica de forma casual en un análisis de sangre, donde un nivel elevado de linfocitos suele ser la primera señal que lleva al diagnóstico de la LLC.

Otros síntomas que facilitan la detección de LLC son un cansancio sin causa aparente persistente durante varias semanas o meses o un aumento de tamaño los ganglios linfáticos de forma persistente.

El diagnóstico definitivo de esta enfermedad requiere un equipo multidisciplinar.

Lo más importante es un análisis sanguíneo profundo que permita aislar y detectar los linfocitos anómalos para conocer sus características. Ello permite diferenciarlos de otras enfermedades de los linfocitos.

Por otro lado, es necesario estudiar las características genéticas de la enfermedad.

Además, se llevan a cabo pruebas de imagen (ecografías, TAC) y en algunas ocasiones se requiere de manera adicional el estudio de la médula ósea ya sea mediante un aspirado y/o una biopsia de médula ósea.

Tratamiento

Existen numerosos factores clínicos y biológicos que determinan el pronóstico del paciente e influyen en la elección de tratamiento.

La evolución clínica de esta enfermedad es muy variable.

Hay muchos pacientes que no presentan síntomas o complicaciones debidas a la LLC. Así, la mitad de los pacientes con leucemia linfática crónica nunca van a necesitar tratamiento para su enfermedad. El resto de pacientes necesitará tratamiento en los periodos en que la leucemia está más activa.

Existe un consenso general a nivel internacional para decidir cuándo un paciente con LLC debe iniciar tratamiento. En general se iniciará tratamiento cuando el paciente presente síntomas debidos a la enfermedad, desarrolle falta de glóbulos rojos o de plaquetas, o presente ganglios linfáticos que crecen a lo largo del tiempo. 

El tratamiento de los pacientes con LLC se basa en tres pilares: 1- la edad, características generales y deseos del paciente, 2- las peculiaridades biológicas de la enfermedad (estado mutacional de las inmunoglobulinas, mutaciones del gen TP53), y 3- las enfermedades asociadas.

Los tratamientos más importantes empleados en el tratamiento de la LLC son:

Quimioinmunoterapia: se basa en la administración de la quimioterapia con los anticuerpos monoclonales, que son inmunoglobulinas que atacan de manera específica los linfocitos, como rituximab y obinutuzumab. La quimioinmunoterapia es un tratamiento muy eficaz y de corta duración, no exento sin embargo de efectos adversos.

Ibrutinib: es un nuevo tratamiento por vía oral  que se administra de forma continua. No es un tratamiento quimioterápico si no que va dirigido a dianas específicas de la enfermedad. Por ello, sus efectos adversos son menores, aunque también presenta algunos sobre todo en el corazón y en forma de hemorragias leves. Es un tratamiento muy eficaz pero que requiere una administración continuada.

Venetoclax: también es un nuevo tratamiento que se administra por vía oral y que también va dirigido a dianas muy concretas. Tiene pocos efectos adversos y cuando se usa combinado con anticuerpos monoclonales se puede administrar durante un tiempo limitado. Es muy eficaz y en algunas ocasiones debe administrarse con el paciente ingresado.