La inmunoterapia en el tratamiento del cáncer

¿En qué consiste la Inmunoterapia?

Una razón por la que las células cancerosas prosperan es porque son capaces de esconderse del sistema inmunitario. El tratamiento con inmunoterapia se basa en aprovechar la respuesta inmunitaria natural del cuerpo contra el cáncer, aumentado su capacidad para reconocerlo de nuevo y poder atacarlo.

Esta invisibilidad la consigue mediante la expresión de proteínas en la superficie de la célula tumoral, denominadas PD-L1 que bloquean un receptor, el PD1 expresado en la superficie de los linfocitos T, provocando así un bloqueo o inactividad del sistema inmunitario  hacia la célula tumoral.

El concomimiento de este mecanismo de escape ha permitido el desarrollo de fármacos que bloquean PD1 o PDL1, restableciendo así la actividad del sistema inmunitario, y al conjunto de estos fármacos se lo conoce como inmunoterapia.

¿Para qué tipos de tumores está indicado este tratamiento?

Estos medicamentos han demostrado ser útiles en el tratamiento de diferentes tipos de cáncer cómo el de pulmón, melanoma, cáncer de células escamosas de cabeza y cuello, cáncer urotelial y de células renales. No obstante, se están estudiando otras futuras indicaciones.

¿En qué se diferencia de la quimioterapia?

La quimioterapia está diseñada para destruir o detener el crecimiento de células cancerosas (en mayor proporción que las células normales). No obstante, dicha “selectividad” no es perfecta: las células normales también necesitan dividirse y multiplicarse para substituirse a ellas mismas a medida que envejecen y algunas de ellas también se dividen rápidamente, cómo las células de la médula ósea, las que recubren el tracto gastrointestinal y las células de los folículos pilosos. Esta es la razón por la que se dan muchos de los efectos secundarios conocidos.

Sin embargo, la inmunoterapia ha sido creada para que el propio sistema inmune pueda reconocer las células cancerosas y destruirlas. Existen diferentes tratamientos de inmunoterapia donde el mecanismo de acción varía, pero la finalidad es la misma.
En ocasiones, el sistema inmune puede estar sobre estimulado y dar lugar a algunos de los efectos adversos descritos.

Efectos secundarios

Los efectos secundarios más frecuentes son normalmente de naturaleza leve y reversible si se detecta tempranamente y se tratan adecuadamente. Por lo que se debe de mencionar aquellos síntomas que le preocupen a su equipo médico correspondiente.

  • Generales: la fatiga es un efecto secundario frecuente. Aunque se sabe poco acerca de su causa, es importante excluir problemas de tiroides, pituitaria y otros trastornos endocrinos.
  • Piel: Erupción cutánea o picazón de importante entidad, también descritos entre los más frecuentes.
  • Gastrointestinal: Diarrea, especialmente con contenido de sangre o mucosidad, o dolor abdominal severo.
  • Endocrino: Fatiga, pérdida de peso, náuseas/vómitos, exceso de sed o apetito, micción frecuente y/o excesiva.
  • Aparato respiratorio: Dificultad respiratoria, tos.
  • Cualquiera de estos síntomas menos frecuentes:
    • Dolor de cabeza
    • Confusión
    • Debilidad o dolor muscular
    • Entumecimiento
¿Cada cuántos días se administra el tratamiento?

Se administran por infusión intravenosa mayoritariamente en monoterapia (como agente único) pero también pueden ser combinados con quimioterapia, en algunos casos.
Dependerá del tipo de fármaco que usted reciba: cada dos o cada tres semanas.

¿Qué seguimiento realizará el Equipo Médico durante el tratamiento?

Antes de administrar el tratamiento, deberá realizar una analítica general y acudirá a visita con el médico referente. Las pruebas de imagen, se realizarán aproximadamente cada ocho/doce semanas, según valoración médica.
La Enfermera Clínica, le realizará seguimiento telefónico y le facilitará los teléfonos de contacto correspondientes.

El tratamiento con inmunoterapia: ¿permite hacer vida normal?

El tratamiento con inmunoterapia le permite hacer vida normal.

Al consistir en un tratamiento mediador del sistema inmune, la toxicidad como se ha comentado, es menor aunque en ocasiones puede relacionarse con reacciones adversas autoinmunes. Por ello, es importante comunicar cualquier síntoma de los explicados.

Recomendaciones
  • Hidrate su piel adecuadamente. Se recomienda uso de jabones neutros y cremas hidratantes para pieles atópicas.
  • Mantenga una dieta adecuada, mediterránea.
  • Beba de entre 1.5 y 2L de agua al día.
  • Los días posteriores al tratamiento, puede sentirse más cansado.
  • Hidrate los ojos en el caso de notarlos secos. Puede usar lágrimas artificiales.
  • No olvide comunicar a su Equipo Médico correspondiente, cualquier efecto adverso de nueva aparición.
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